Rasgada memoria ancestral en la encrucijada
La cámara captura, documenta y permite preservar lo que en un futuro activará la memoria. He aquí el carácter clasificador de su función comunicativa. Las posibilidades de imprimir múltiples imágenes coloca a la fotografía en desventaja con otras artes como la pintura, la instalación y el dibujo. Intentando crear un referencia individual a la fotografía, esta serie procura incorporar técnicas de grabado, dibujo, collage y la acuarela para investigar las posibilidades de crear un objeto único, imposible de reproducir
Raúl Moarquech Ferrera-Balanque









Rasgada Memoria exposición de Raúl Moarquech en Galería Silvestre
Raúl Moarquech, nacido en Habana en 1958, es un artista interdisciplinario, curador y académico. En la superficie, su trabajo artístico e investigativo explora la estética decolonial, las identidades afrodiaspóricas y las narrativas transfronterizas. Pero, de manera más profunda, Raúl Moarquech es una institución. Su presencia encarna archivos, testimonios, experiencias y un amalgama de conocimientos anclados en la crítica de todos los poderes coloniales. Platicando con él, es fácil notar como casualmente menciona su amistad y afecto con los artistas y pensadores más importantes de América latina, como Enrique Dussel, Walter Mignolo, Coco Fusco, Pedro Pablo Gómez, Felix Gonzalez-Torres y Kency Cornejo.
La exhibición, Rasgada Memoria, curada por la artista mexico-cubana Marian Rodríguez, esta divida en dos salas. La primera sala muestra una serie de intervenciones en fotografías análogas. La serie se llama Intervenidas, y consiste en trabajo creado desde el 2003 hasta el presente. Las fotografías retratan personajes y edificios, intervenidas con un punzo de punta seca, herramienta para rasgar en láminas de cobre para grabados, acuarelas, y collage, resaltando decoraciones ancestrales y geométricas. Las líneas demarcadas, que se asimilan a la técnica del grabado, trazan los rostros y edificaciones de las fotografías análogas en blanco y negro. Raúl Moarquech comenta que la técnica fue inspirada en el ejercicio experimental de “rayar” directamente los rollos de películas, para así proyectar imágenes más fantásticas. Este es un claro ejemplo de la dirección interdisciplinaria de Raúl Moarquech, en donde se combinan elementos de la fotografía, el collage, la pintura, el grabado y la intervención espontánea en el material, para así transformar la naturaleza infinitamente reproducible de la fotografía en un objeto único que solo puede existir en un punto fijo.
La segunda sala muestra la obra titulada Soldados de la Memoria y ofrece a una instalación de fotografías y un cortometraje del mismo nombre. El cortometraje juega con la relación amorosa homosexual entre dos personajes que simultáneamente sucede en el presente contemporáneo y en el pasado periodo clásico maya. En las fotografías, multiples enmarcadas y algunas fotografías más amplias, se encuentran dos personajes en uniforme de guerreros mayas posando con grandeza entre las ruinas urbanas modernas de templos antiguos. Por un lado, la obra buscan introducir una dimensión homoerótica-critica a las narrativas mayas, y por otro buscan abrir una conversación, anclado en la simbología ancestral, entre el presente y el pasado para así criticar al hetero-patriarcado presente en las narrativas identitarias.
Esta exhibición es un ejemplo puntual de una tendencia y necesidad decolonial en el arte contemporáneo. Por decolonialidad nos referimos al impulso estético y conceptual por criticar y desmantelar las narrativas dominantes impuestas por la colonialidad. La pregunta ahora es, ¿Qué relación tiene la colonialidad con el arte contemporaneo? La respuesta la conseguimos en la presentación del libro de Raúl Moarquech, Aestesis Decolonial Transmoderna Latinx_M. Este libro fue creado gracias al apoyo del programa FONCA 2017, y se presentó en Galería Silvestre. Durante la presentación, Raúl Moarquech nos recuerda que la colonialidad es una imposición temporal, espacial, geográfica e identitaria a favor de los poderes y anhelos eurocentristas. Como respuesta, para Raúl Moarquech, la identidad artística transfronteriza ya sea Caribe-México o México-Estados Unidos, son sitios fundamentales para crear un nuevo pensamiento propiamente local y para criticar los discursos hetero-nacionalistas, racistas y extractivistas que provienen del Norte. Específicamente para la región de la peninsular maya, para Raúl Moarquech la colonialidad la podemos encontrar en el pénsum universitario para las artes, en la dinámica paternalista proveniente de los letrados del centro de México, pero también inclusive encontramos colonialidad en las propias narrativas sobre la mayanidad que excluyen la influencia caribeña, las sexo-disidencias y las expresiones menores contra-institucionales.
Marian Rodríguez agrega que “esta muestra nos recordó nuestro compromiso con el arte que cuestiona e interpela discursos dominantes desde la intelectualidad y la sensibilidad. La dimensión académica de los proyectos presentados por Raúl Moarquech nos reabre la conciencia a procurar acoger este tipo de propuestas sin llegar a replicar dinámicas excluyentes, elitistas o de inclusión simbólica”. Efectivamente, la exhibición genera muchas preguntas que se tendrán que seguir consultando y que pueden ir constituyendo una serie de herramientas o armamento teórico para pensar el impasse colonial y el papel que puede jugar el mundo del arte para ofrecer una salida.
Galería Silvestre también considero que es el lugar ideal para mostrar esta exhibición. Rodríguez comenta que “nuestra misión en Silvestre es potenciar y sostener propuestas de arte que pongan en jaque lo convencional desde la visión colectiva horizontal. Buscamos impulsar la participación de artistas variados, aportando a la latencia de la escena cultural a través de muestras, encuentros, redes de colaboración y recreación.” La programación de Silvestre reafirman su compromiso, a veces explícito y a veces subliminal, de romper con las tradiciones elitistas del cubo blanco, y proponer un espacio amigable, vivo y responsable con la escena a la que pertenece.
Finalmente, la estética decolonial no siempre tiene que ser espectacular como una cabeza olmeca destrozando un tesla. También puede anclarse en la reflexión íntima, en la nostalgia, y en revisitar el archivo personal e histórico. En ambas salas de la exhibición encontramos un aura de recuerdos, deseos y sueños. Es decir, cuando la colonialidad se ejemplifica en la amnesia, ya sea en el olvido intencional de la identidad personal o en la incapacidad que tiene una institución de aprender: el acto de archivar, recordar y re-imaginar el pasado se vuelven actos que tienen el potencial generar una ruptura en la fábrica de la colonización. Así despertándonos del sueño e invitándonos a resignificar el presente.
Gabriel Pérez (Nicaragua, 1992) tiene una Maestría en Teoría Crítica de 17, Instituto de Estudios Críticos y una especialización en Epistemologías de Sur. As artista multidisciplinario, educador, gestor cultural y escribe sobre el mundo del arte desde una perspectiva de crítica institucional. Autor del libro Una Historia Crítica del Arte Contemporáneo en Nicaragua (2025). Forma parte del colectivo de arte Taller Nepantla.
